
Mi historia es como la de muchos otros.
Un día compré una revista dedicada a los animales, y encontré imágenes de un perro parecido al lobo ártico que me impresionó mucho. En aquel entonces se habían puesto de moda este tipo de perros, sobretodos los huskyes por sus ojos azules.
Cuando ya estaba decidido a que mi próximo perro sería un husky, encontré a mi alma gemela en un malamute. En unas vacaciones a los pirineos, es un pareja de ensueño, entre maleza y nieve apareció un lobo gris de mirada dulce. Esa mirada me cautivó.