
Mi historia es como la de muchos otros.
Un día compré una revista dedicada a los animales, y encontré imágenes de un perro parecido al lobo ártico que me impresionó mucho. En aquel entonces se habían puesto de moda este tipo de perros, sobretodos los huskyes por sus ojos azules.
Cuando ya estaba decidido a que mi próximo perro sería un husky, encontré a mi alma gemela en un malamute. En unas vacaciones a los pirineos, es un pareja de ensueño, entre maleza y nieve apareció un lobo gris de mirada dulce. Esa mirada me cautivó.
Desde aquel momento supe que mi raza sería el malamute.
Al poco tiempo Randy llegó a mi vida, y compartimos miles de aventuras. Me apena decir que mis primeras experiencias con el fueron un tanto agri-dulces. No había información sobre esta raza, y poca gente sabía aconsejarte debidamente.
Aprendí a base de equivocarme una y otra vez. La tozudez de Randy chocaba de frente con mi inexperiencia con este tipo de perros, pero por suerte para ambos, Randy era ante todo un perro paciente y comprensivo.
Miles de aventuras he pasado con el, y aunque a mi fiel amigo no le queden muchos años de vida, siempre estará a mi lado, y siempre recordaré todo lo lo que el me ha enseñado.
Jose Antonio Rodriguez
Todo por los Alaska Malamute (Malamute de Alaska)